El Escudo de la Fe
1. Significado:
El apóstol Pablo utiliza la vestimenta de un soldado romano para mostrarnos una realidad espiritual.
Los soldados romanos usaban diferentes escudos, pero sobresalen dos. Uno es un escudo pequeño que utilizaban para protección en la lucha cercana, en el uno a uno. Pero aquí, Pablo se refiere a un escudo más grande, llamado “turion”, que medía 80 cms de ancho x 140 cms. de alto, que lo protegía de las flechas empapadas en un acelerante inflamable que ponían en las puntas.
El escudo que nos protege debe ser la fe: Sobre todo, o encima de lo demás, tomar el escudo de la fe. Es decir, teniendo puestas siempre las primeras tres partes de la armadura (el cinturón, la coraza y el calzado), ahora me pongo las siguientes tres, comenzando por el escudo que es la fe.
2. Dos Características aplicables del Escudo:
2.1 El escudo garantiza nuestra victoria:
- La fe lo es todo para nosotros a la hora que la batalla arrecia. La coraza nos protege; pero con el escudo nos volvemos en todas direcciones. Esta es la victoria sobre el mundo, nuestra fe. 1Juan 5:4 “Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe.”
Debemos estar plenamente convencidos de la verdad de todas las promesas de Dios, siendo nuestra fe de gran utilidad contra los dardos del maligno. Nos resultará de gran utilidad para este propósito si consideremos el escudo de la fe como la describe el libro de Hebreos 11:1 “Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve”. La fe es como un escudo, al recibir a Cristo y los beneficios de la redención, y al recibir la gracia de él, una especie de defensa universal indestructible ante todo ataque.
Nuestro enemigo, el diablo, es llamado aquí el maligno. Él mismo es malvado, y se esfuerza por hacernos malvados. Sus tentaciones son llamadas dardos, por su vuelo rápido e imperceptible, y las profundas heridas que causan en el alma, pero al permanecer firmes en las promesas de Dios tendremos la victoria. Entonces, el escudo de la fe garantiza nuestra victoria.
2.2 El escudo nos protege de ser incendiados por los dardos:
La fe es el escudo con el que debemos apagar estos dardos de fuego y así neutralizarlos para que no nos alcancen, o al menos no nos hagan daño. Observen con atención: la fe, que viene de oír la palabra de Dios, obrada según la gracia de Cristo, apaga los dardos del maligno.
