La Armadura de Dios, Carta a los Efesios. "Cómo se mantiene Firme un cristiano".
Al final de esta carta, en la que Pablo ha establecido cuidadosamente nuestro lugar en Jesús y los fundamentos del camino cristiano, ha venido tratando los temas:
- Todo lo que Dios ha hecho por ti.
- La gloriosa posición que tienes como hijo de Dios.
- Su gran plan de los siglos del cual Dios te ha hecho parte.
- El plan de madurez y crecimiento cristiano que Él te da.
- La conducta que Dios llama a cada creyente a vivir.
- La llenura del Espíritu y nuestro andar en el Espíritu.
- Al final de todo esto, debemos saber que hay una batalla que librar en la vida cristiana. Después de toda enseñanza fundamental, hay una enseñanza final con la que concluye su mensaje y debe poner su mayor énfasis para que todo lo comprendido no se pierda y se mantengan firmes ante la lucha espiritual.
En el libro de Apocalipsis 21, la palabra del Señor nos revela que la vida eterna en el cielo será algo maravilloso, teniendo una comunión perfecta con nuestro Dios, que Él mismo enjugará todas nuestras lágrimas, que allí no habrá más muerte, ni clamor, ni dolor, porque la gloria es un lugar perfecto de felicidad perfecta y perpetua. Pero el Señor también nos enseña que debemos vivir acá, en este lado de la eternidad, muchas dificultades “en el mundo tendréis aflicción”. Y sigue en Apocalipsis 21:7 “el que venciere heredará todas las cosas”, hay una guerra que debemos luchar. Continúa el vs.8 diciendo un “Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda”…
…Destacan en primer lugar “los cobardes”, los que no quisieron dar la batalla y la lucha a la que somos llamados al entrar en el reino de Dios. muchos desertan ante las situaciones difíciles, muchas veces culpando a alguien más para no entrar a los caminos del Señor. No estuvieron dispuestos a declararle la guerra al pecado y pelear la buena batalla de la fe. El Señor Jesucristo dijo: “el reino de los cielos se hace fuerte y sólo los valientes lo arrebatan”. Al entrar al evangelio muchos piensan que sus todos sus problemas se van a terminar y que todo será un jardín de rosas, la verdad es que la vida cristiana exige valor y determinación porque el cristiano se encuentra todo el tiempo en un campo de batalla luchando del lado de Dios.
Muchos se desilusionan del evangelio por esto, ya que, al poco tiempo de comenzar en los caminos del Señor, comenzamos a entender que, aunque estamos en este mundo no ¡somos de este mundo! y se desata la verdadera guerra que no conocíamos porque estábamos en el otro lado de ella, donde está el verdadero enemigo.
¡La verdad que no hay vida más maravillosa que vivir en Cristo!: Hemos pasado de muerte a vida, hemos sido sentados con Cristo en lugares celestiales, somos parte de un plan superior y glorioso, ¡pero el que venciere heredará todas las cosas!
En Hechos 14:22 después de haber sido apedreado, el apóstol Pablo anima a los creyentes diciéndoles: “es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios”
Es una guerra contra la carne, el mundo y el diablo la que debemos pelear al estar en el reino de los cielos.
Piense por un momento en todas las guerras que han sucedido a través de la historia (desde Rusia-Ucrania hasta las primeras que existieron), pues bien, esta guerra espiritual que se libra en el hombre, es la más terrible que pueda existir jamás. Esto, dado que el enemigo al que enfrentamos es el más cruel, sangriento, despiadado y perseverante que pueda haber.
Pero esto que aprenderemos hoy no es para vivir con miedo, sino todo lo contrario, para saber que los hijos de Dios podemos vivir firmes y victoriosos pese a la realidad de esta guerra espiritual.
Lo primero es determinar que muchas veces desperdiciamos nuestras fuerzas en asuntos que son sin importancia, no nos concentramos en lo que nos fortalece y por lo tanto nos debilitamos en lo espiritual.
En su gran serie de sermones sobre este texto, D. Martyn Lloyd-Jones enumeró muchas maneras en las que, según él, los cristianos desperdiciaban sus fuerzas. Era como si hubieran recibido algo del poder disponible de Dios, pero simplemente se les escapara como agua en un cubo lleno de agujeros. Estas son algunas de las cosas que, según Lloyd-Jones, minaban la fuerza del cristiano: Comprometerse con demasiadas obras o cosas espirituales, Demasiada conversación, Argumentos, debates, disputas, Pereza, Demasiado tiempo en la empresa equivocada, Demasiadas tonterías y bromas, Amor al dinero y a la carrera, Un deseo de respetabilidad e imagen, Un yugo desigual con un incrédulo, Entretenimiento impío, Una actitud equivocada hacia la Palabra de Dios o dudarla. “En estos asuntos, debemos andar con mucho cuidado; no hay que caer en extremos. Pero hay que estar alerta. Y, por supuesto, siempre se puede saber, examinándose uno mismo, si la fuerza aumenta o disminuye.” (Lloyd-Jones)
El llamado de Pablo es a “fortalecernos en el Señor y en el poder de su fuerza”. Esta guerra está ganada sólo para aquellos que depositan su vida en Dios, en su poder. No podemos ganar como hombres esta guerra, ya que nuestro enemigo es mucho más poderoso que nosotros y mucho más perseverante que nosotros los seres humanos. Tampoco tenemos el poder para ganarle a nuestra carne y a menudo el mundo nos va moldeando con sus costumbres e ideales. Pero si tomamos el consejo de Dios, dado por Pablo en estos pasajes, tendremos la oportunidad de fortalecernos en el Señor y en el poder de su fuerza, y de vestirnos con esa armadura que nos permitirá estar firmes. Ceñidos los lomos con la verdad, vestidos con la coraza de justicia, calzados con el evangelio, escudo de la fe y yelmo de la salvación. Orando y pidiendo la llenura de su Espíritu Santo.
RVC (contemporánea) La batalla que libramos no es contra gente de carne y hueso, sino contra principados y potestades, contra los que gobiernan las tinieblas de este mundo, ¡contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes! Por lo tanto, echen mano de toda la armadura de Dios para que, cuando llegue el día malo, puedan resistir hasta el fin y permanecer firmes.
TLA Porque no luchamos contra gente como nosotros, sino contra espíritus malvados que actúan en el cielo. Ellos imponen su autoridad y su poder en el mundo actual. Por lo tanto, ¡protéjanse con la armadura completa! Así, cuando llegue el día malo, podrán resistir los ataques del enemigo y se mantendrán firmes hasta el fin.
PDT Nuestra lucha no es contra seres humanos, sino contra gobernantes, contra autoridades, contra poderes de este mundo oscuro y contra fuerzas espirituales malignas del cielo. Por esa razón, vístanse con toda la armadura de Dios. Así soportarán con firmeza cuando llegue el día del ataque de Satanás y después de haber luchado mucho todavía podrán resistir.
DHH Porque no estamos luchando contra poderes humanos, sino contra malignas fuerzas espirituales del cielo, las cuales tienen mando, autoridad y dominio sobre el mundo de tinieblas que nos rodea. -Por eso, tomen toda la armadura que Dios les ha dado, para que puedan resistir en el día malo y, después de haberse preparado bien, mantenerse firmes.
- Lucha: 2. pale (πάλη, 3823), lucha cuerpo a cuerpo (relacionado con pallo, mecer, vibrar). Se usa en sentido figurado en Ef 6.12, del conflicto espiritual en el que se hallan inmersos los creyentes. ¶
Principados: según el diccionario bíblico Vine, arque (ἀρχή, 746), principio (dicho de las cuatro puntas de un lienzo), gobierno. Se usa de seres supramundanos que ejercen autoridad, y que reciben el nombre de «principados»; en Jud 6: «que no guardaron su dignidad», lo cual significa, no su condición primera de ángeles caídos sino, su poder y autoridad, siendo «su» indicación de que este poder autorizado les había sido asignado por Dios, dejándolo para aspirar a condiciones prohibidas.
¿Quiere ver un principado? Mire todo sistema que pervierte la verdad, que exalta al hombre, que excluye lo santo-que lo destruye-que lo profana-que abusa del débil y que llama luz a las tinieblas o bueno a lo malo ante los ojos de Dios.
Ejemplos de principados:
- Moloc: Generalmente Moloch es representado como una figura humana con cabeza de carnero o becerro, sentado en un trono y con una corona u otro distintivo de realeza, como un báculo. Según la interpretación tradicional los sacrificios preferidos por Moloch eran los niños (véase el rito «molk»), especialmente los bebés. Esta idea surgió de relacionar las narraciones bíblicas —donde se menciona el culto de Moloc y se lo asocia con la práctica de pasar a un niño por el fuego— con las descripciones de la religión púnica en las fuentes clásicas.
- Astarté: lujuria como espiritualidad, adoración en liberalidad del sexo en todas sus perversiones antinaturales. Diccionario Bíblico de Smith – Astarté (una estrella), la principal divinidad femenina de los fenicios, llamada Ishtar por los asirios y Astarté por los griegos y romanos. Algunos escritores antiguos la identificaban con la luna. Sin embargo, la Ishtar asiria no era la diosa lunar, sino el planeta Venus; y muchos identificaban a Astarté con la diosa Venus (o Afrodita), así como con la planta de ese nombre. Es cierto que el culto a Astarté llegó a identificarse con el de Venus, y que este culto estaba vinculado a los ritos más impuros, como lo demuestra la estrecha relación de esta diosa con Asera (1 Reyes 11:5; 2 Reyes 23:13).
- Mammón: dios de la avaricia, una economía idolatrada. En la Biblia, Mammón se personifica como símbolo de las riquezas en Lucas y en Mateo. En algunas traducciones aparece como Mammón, pero en otras se traduce como «abundancia deshonesta» o similar, dando así a entender que lo que quiso decir Jesús fue que no se puede servir a Dios y a las riquezas, en el sentido de estar esclavizado por el amor al dinero.
- Cultura Pop: disemina la rebeldía, la revolución, el levantamiento y la anarquía.
- Los reinos de este mundo: que suprimen o que distorsionan la verdad a través de sus sistemas gubernamentales.
No son ideas, son estructuras dirigidas por principados espirituales que dominan en el mundo utilizando estrategias “progresistas”, en personas influyentes que predican “amor propio”; en sistemas religiosos que “elevan el espíritu hacia dios”, que no es el Dios de la biblia, sistemas religiosos que hablan de estar más cerca de Dios, pero sin arrepentimiento ni santidad. En síntesis, los principados son una estructura principal de jerarquía organizada de inteligencia espiritual satánica.
Potestades: El término “exousia” se utiliza para denominar a seres angélicos, traducido «potestades», en Ef 3:10; 6:12; Col 1:16; 2:15. También se traduce «potestad», en su sentido de autoridad. Estas potestades son autoridades delegadas, que operan bajo jurisdicción, es decir son espíritus que operan dentro de los sistemas humanos. Sistemas de justicia o leyes, economía, gobiernos, religiones falsas. Estas potestades estructuran la opresión. Transforman la maldad personal en maldad institucional.
Gobernadores de las tinieblas (skotos espirituales) de este siglo: kosmokrator «señores del mundo» (κοσμοκράτωρ, 2888) denota un gobernador de este mundo (contrastar con pantokrator, omnipotente). En la literatura griega, en los himnos órficos, etc., y en escritos rabínicos, significa un gobernante de todo el mundo, un señor del mundo. En el NT se usa en Ef 6.12: «los gobernadores de las tinieblas» (Besson: «potencias universales de las tinieblas»; RVR77: «los dominadores de este mundo de tinieblas»). El contexto «No … contra carne y sangre» muestra que no se trata aquí de potentados terrenos, sino de potencias espirituales, que, bajo la voluntad permisiva de Dios, y como consecuencia del pecado humano, ejercen una autoridad satánica y, por ello, hostil, sobre el mundo en su actual condición de tinieblas espirituales. Los gobernadores de las tinieblas son espíritus que controlan la atmósfera cultural y moral del mundo. manipulan la opinión pública, el arte, el entretenimiento, la moda los discursos dominantes. Estos promueven a las celebridades como profetas. Usan el entretenimiento como una anestesia anticristiana disfrazada de libertad.
Huestes espirituales: pneumatikos (πνευματικός, 4152) «siempre connota las ideas de invisibilidad y poder. No aparece en la LXX ni en los Evangelios; de hecho, es una palabra que se usa después de Pentecostés. En el NT se usa de la siguiente manera: (a) las huestes angélicas, inferiores a Dios, pero más elevadas en la escala del ser que el hombre en su estado natural, son «huestes espirituales» (Ef 6.12). tsaba˒ (6633 , צ בָ אָ ), «hueste; servicio militar; guerra; ejército; trabajo; trabajo forzado; conflicto». Esta palabra tiene cognados, verbales o nombres, en acádico, ugarítico, arábigo y etiópico. El nombre aparece 486 veces en hebreo bíblico y en todos los períodos de la lengua. El vocablo incluye varias ideas que están interrelacionadas: un grupo; ímpetu; dificultad; y fuerza. Estas ideas subyacen en el concepto general de «servicio» para un superior y no para uno mismo. Tsaba˒ se usa generalmente para significar «servicio militar», pero a veces también se usa con referencia al «servicio» en general (bajo un superior o para él).
No tienen territorio físico, son legiones de espíritus inmundos que actúan en lo invisible, es decir en lo emocional, lo psicológico y lo simbólico.
¿Cómo operan? A través de ataques personales, pensamientos obsesivos, costumbres heredadas, rituales generacionales, símbolos y objetos de poder.
Col 2:1-5; 8:15
Título: La Armadura de Dios capítulo 4
Introducción: Lo que hemos visto hasta aquí nos dejó claro que estamos en una guerra espiritual, y en una guerra gana el que hace que el enemigo pierda súbditos, es decir, nuestra victoria no sólo es que permanezcamos firmes, sino que el reino de Dios llegue a cada persona, a cada familia, a cada ciudad.
En esta guerra el reino de las tinieblas no sólo procurará la perdición de los escogidos, sino también que los que están cautivos por Satanás nunca atiendan al mensaje del evangelio.
¿Y cómo lo hace? Desplegando toda una estructura jerárquica de demonios, planeando estratégicamente un sistema social, cultural y comunicacional que cierre los oídos espirituales de las personas al mensaje del evangelio; un sistema organizado que por ejemplo nos confunda respecto de cómo se conforma la familia, de cuáles son los principios divinos que conducen a la voluntad de Dios, etc.
El reino de las tinieblas no se manifiesta como los monstruos que son, sino como cultura, ideologías, como poder político y como religiones falsas.
Repasemos algo de esta estructura (desde principados).
(Volviendo) Pablo nos está diciendo: ¡estás en un campo de batalla espiritual!, pero Dios ha provisto para ti: ¡fortalecerte en el Señor y en el poder de su fuerza!, y además pone a tu disposición su propia armadura.
¿En qué momento debo usarla? En todo momento, incluso dentro de la misma iglesia, ¿por qué dentro de la iglesia también? Porque muchas veces venimos influenciados con ideas que se superponen a la enseñanza bíblica o ideas que están distorsionadas, las cuales debemos someter a la palabra de Dios y no a mis ideas preconcebidas.
¿Cómo puedo tomar esa armadura?
1.- Ceñidos vuestros lomos con la verdad. En tiempos bíblicos, ceñir los lomos con un cinturón era una acción práctica para recoger la túnica y permitir la libertad de movimiento, especialmente para tareas físicas o prepararse para la batalla.
Ceñir nuestra vestidura con la verdad se refiere a la verdad de Dios, la verdad revelada en la Biblia y, especialmente, en Jesucristo.
Los espíritus del reino de las tinieblas obedecen a su rey, que es el mentiroso y padre de la mentira. El principal propósito de Satanás es atacar a la credibilidad de Dios, y nosotros por ser del reino de Dios, somos su objetivo más señalado.
Una de las verdades que nunca debemos perder de vista, es que como seres humanos somos pecadores y necesitamos el perdón de Dios. El enemigo quiere hacer creer al hombre que no necesitamos a Dios, que podemos vivir sin Él, e incluso infla nuestro ego para hacernos creer que hay cosas más importantes en nosotros que Dios mismo. 1 Juan 1:10 dice: “Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a él mentiroso, y su palabra no está en nosotros”. Hemos visto anteriormente el caso de Adán y Eva en el huerto, cuando el enemigo quiere hacer creer que la desobediencia les hará iguales a Dios. la mentira es el arma predilecta de las tinieblas para hacernos dudar de todo lo que Dios es, su amor, su gracia, su fidelidad y con esto enredarnos en nuestra vestimenta espiritual para tropezar y caer, ya que sin Dios sólo estamos destinados a caer.
Hace un rato decíamos que aun dentro de la iglesia debíamos usar nuestra armadura, y el cinto de la verdad de Dios es lo que nos permite vivir libremente y ser esclavos del error en todo lugar. Aquí nos estamos refiriendo a la verdadera enseñanza bíblica, porque aun desde nuestros púlpitos se enseñan verdades distorsionadas o medias verdades.
Vemos a predicadores que tuercen las Escrituras para su propio beneficio o incluso por no prepararnos bíblicamente también enseñamos medias verdades. Nuestro maestro enseñó: “Y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres”, pero debemos esforzarnos por conocer la verdad de Dios, su palabra.
¿Cuántos años llevamos en el evangelio y todavía no podemos enseñar doctrinas básicas que alejan al pueblo de Dios del error? Desde que nos convertimos a Cristo debemos escudriñar las Escrituras. Es parte del propósito de Satanás hacernos creer que no necesitamos de Dios ni su verdad para así abandonar todo esfuerzo por prepararnos en su palabra.
Ejemplos de no tener el cinto de la verdad: -caer en la mentira que la mujer es dueña de su cuerpo y por lo tanto decide si termina o no con el embarazo. -caer en la mentira de que no debo estudiar mucho la biblia porque la mucha letra mata, -el espiritual juzga al espiritual y andamos buscando en qué se equivoca alguien para criticarlo (y dividen la iglesia) v/s esforzaos en mantener la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz, -caer en la autosuficiencia porque ya me preparé, soy profesional en esto o aquello y abandonamos nuestra dependencia en Dios y en el poder de su fuerza. -vivir una vida de apariencia de cristianos, nos escondemos detrás de una careta y no somos honestos sino hipócritas con apariencia de piedad, pero en otros lugares sale el verdadero yo y compartimos conductas del mundo, carácter mundano, bromas o comentarios que fomentan maldad y falta de amor, –
Todas éstas y más son estrategias y acechanzas del enemigo para hacernos caer a través de la mentira, seamos veraces con el cinto de la verdad de Dios (el cinto estaba unido a la correa que sostenía la espada del Espíritu que es la palabra de Dios), seamos sinceros con Dios y con la verdad de Dios. No nos enredemos en los negocios de la vida, fuimos llamados a una guerra y estar firmes sabiendo que el llamado es al servicio militar de Dios, abandonando como en el ejército a nuestra familia (Dios primero), nuestras amistades, nuestra cultura, nuestros asuntos personales para capacitarnos espiritualmente y estar preparados para terminar firmes.
No siempre es fácil sostenernos en la verdad, pero es Dios quien nos ofrece fortalecernos en el Señor y en el poder de su fuerza.
Debemos hacer un compromiso en ser parte de este reino de Dios y on la causa de Cristo.
Pediremos al Señor que quite toda mala semilla para que su verdad, la palabra, nos haga firmes. Mt. 13:18-23: “Oíd, pues, vosotros la parábola del sembrador: Cuando alguno oye la palabra del reino y no la entiende, viene el malo, y arrebata lo que fue sembrado en su corazón. Este es el que fue sembrado junto al camino. Y el que fue sembrado en pedregales, este es el que oye la palabra, y al momento la recibe con gozo; pero no tiene raíz en sí, sino que es de corta duración, pues al venir la aflicción o la persecución por causa de la palabra, luego tropieza. El que fue sembrado entre espinos, este es el que oye la palabra, pero el afán de este siglo y el engaño de las riquezas ahogan la palabra, y se hace infructuosa. Mas el que fue sembrado en buena tierra, este es el que oye y entiende la palabra, y da fruto; y produce a ciento, a sesenta, y a treinta por uno”.
