La Santificación en la Biblia, Siguiendo al Santo – Hebreos 12:14

Tema La Santificación parte 1 Título Siguiendo al Santo

Siguiendo al Santo: La Santificación en la Vida del Creyente

Introducción

Hebreos 12:14 declara:

“Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor.”

La santidad no es simplemente un ideal espiritual, sino una realidad esencial en la vida del creyente. La Biblia enseña que Dios es santo por naturaleza, y por esa razón llama a su pueblo a vivir en santidad.

En Apocalipsis 4 se describe la adoración celestial:

“Santo, Santo, Santo es el Señor Dios Todopoderoso, el que era, el que es, y el que ha de venir.”

La repetición triple de “Santo” revela la plenitud absoluta de la santidad divina. Dios no solo es santo; es perfectamente santo.

Pero surge una pregunta importante:

¿Cómo se relaciona la santidad de Dios con la vida del creyente?

La respuesta bíblica es: a través de la santificación.

Qué significa santificación en la Biblia

La palabra griega traducida como santificación es hagiasmos (ἁγιασμός).

Según el Diccionario Expositivo Vine, este término significa:

  1. Separación para Dios (1 Corintios 1:30; 2 Tesalonicenses 2:13; 1 Pedro 1:2).

  2. El estado o conducta que resulta de esa separación (Romanos 6:19,22; 1 Tesalonicenses 4:3).

Esto significa que la santificación es la condición establecida por Dios para los creyentes, en la cual son apartados para Él y llamados a vivir de acuerdo con esa nueva identidad.

Por esta razón, en el Nuevo Testamento los creyentes son llamados “santos”.

I. La naturaleza de la santificación

La santificación tiene varios aspectos que describen cómo el creyente vive siguiendo al Dios Santo.

Veamos cinco aspectos acerca de la naturaleza de la Santificación:

1. Separación

 

La palabra “santo” originalmente significa separado.

La santidad describe aquello que distingue a Dios de toda la creación: su perfección moral absoluta.

Cuando Dios aparta a una persona o un objeto para su servicio, lo separa para un propósito sagrado.

Por eso el creyente es llamado a vivir separado del pecado y dedicado a Dios.

2. Dedicación

 

La santificación implica dos movimientos espirituales:

  • separación del pecado

  • dedicación a Dios

El creyente no solo abandona lo que es contrario a Dios, sino que consagra su vida al Señor.

En la Biblia muchas cosas eran llamadas santas porque estaban dedicadas al servicio de Dios:

  • Israel era una nación santa

  • los levitas eran dedicados al tabernáculo

  • los días de reposo eran tiempos consagrados al Señor

3. Purificación

 

Aunque el significado principal de santidad es separación, la pureza también está implícita.

Todo lo que era dedicado a Dios debía ser limpio.

En el Antiguo Testamento:

  • los objetos del tabernáculo eran ungidos con aceite (Éxodo 40:9-11)

  • Israel fue santificado por la sangre del pacto (Éxodo 24:8)

Estas prácticas señalaban hacia la verdadera santificación que sería realizada por la obra de Cristo.

Hebreos 13:12 declara:

“Jesús, para santificar al pueblo mediante su propia sangre, padeció fuera de la puerta.”

4. Consagración

 

La santificación también implica una vida dedicada a Dios.

La diferencia entre justicia y santidad puede entenderse así:

  • Justicia: vivir conforme a la ley de Dios

  • Santidad: vivir conforme a la naturaleza de Dios

Por eso la Escritura exhorta:

“Como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir.” (1 Pedro 1:15)

5. Servicio

 

La santificación también implica una vida dedicada a Dios.

La diferencia entre justicia y santidad puede entenderse así:

  • Justicia: vivir conforme a la ley de Dios

  • Santidad: vivir conforme a la naturaleza de Dios

Por eso la Escritura exhorta:

“Como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir.” (1 Pedro 1:15)

II. El tiempo de la santificación

La Biblia presenta dos dimensiones de la santificación.

1. Santificación posicional (instantánea)

 

En Cristo, el creyente es apartado para Dios desde el momento de su salvación.

Por eso el apóstol Pablo llama a los creyentes:

“santificados en Cristo Jesús, llamados a ser santos” (1 Corintios 1:2).

Esto significa que, delante de Dios, el creyente tiene una nueva posición espiritual.

2. Santificación progresiva

 

Aunque el creyente ya ha sido apartado para Dios, también debe crecer en santidad en su vida diaria.

La santificación es una obra continua de Dios en la vida del creyente.

Por eso Hebreos exhorta:

“Seguid la santidad.” (Hebreos 12:14)

La santificación es entonces:

  • absoluta por la obra de Cristo

  • progresiva en la vida del creyente

III. Los medios divinos de la santificación

Dios ha provisto tres medios principales para santificar a su pueblo.

1. La sangre de Cristo

 

La base de la santificación es el sacrificio de Jesucristo.

Por medio de su muerte en la cruz, el pecador es transformado de enemigo de Dios a adorador santo.

Hebreos 10:10 afirma:

“En esa voluntad somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre.”

2. El Espíritu Santo

 

El Espíritu Santo realiza la obra interna de transformación en el creyente.

Él produce una vida nueva y guía al creyente a una vida conforme a la voluntad de Dios.

Romanos 15:16 habla de:

“los gentiles santificados por el Espíritu Santo.”

3. La Palabra de Dios

 

Jesús oró diciendo:

“Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad.” (Juan 17:17)

La Palabra de Dios actúa como espejo del alma, mostrando el pecado y guiando al creyente hacia una vida santa.

Por medio de la Escritura, Dios limpia y forma el carácter del creyente.

 

Conclusión

La santificación es una obra maravillosa de la gracia de Dios.

Comienza con la obra perfecta de Cristo, continúa mediante la acción del Espíritu Santo, y se desarrolla en la vida del creyente a través de la Palabra de Dios.

El creyente ha sido apartado para Dios y llamado a vivir conforme a esa nueva realidad.

Por eso la exhortación bíblica sigue vigente:

“Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor.” (Hebreos 12:14)

Seguir la santidad es, en última instancia, seguir al Dios Santo.

0 0 votos
Calificación
guest

0 Comentarios
El más nuevo
El más antiguo Más votados
Scroll al inicio